El nuevo relato ha llegado y se asienta — no sé si rápida o lentamente. Estamos experimentando la organización de la nueva experiencia humana colectiva. Quizá para abrir conversación tendríamos que hacernos las preguntas de base: ¿a qué preguntas trascendentales responde la Inteligencia Artificial para la humanidad?
Estamos en la definición del marco de interpretación de la realidad y cuál es el sentido final de este sistema.
Quiero pensar —y supongo— que cada gran relato o metarrelato (Lyotard) tiene en principio el sometimiento, que luego llamamos organización: una regulación de las ideas, una macro política para controlar la innovación y el desarrollo de la humanidad.
Tenemos el relato religioso. El relato del progreso. Los relatos nacionales. El relato científico. El relato individualista. Y ahora el relato de la Inteligencia Artificial.
Y ante este relato se están produciendo tres tipos de narrativas: distópica, utópica y la protópica (La protopía es un estado de devenir, no un destino. Es un proceso. Kevin Kelly. 2016).
Creo que debemos centrarnos en la última. No hay paraíso ni infierno mañana, pero sí quizá podremos ser un porcentaje mejores que ayer —productiva, laboral, científicamente—.
Pongamos un poco de lupa a las narrativas: los dueños de las empresas tecnológicas anuncian la revolución, pero las empresas que compran la tech anuncian despidos masivos; luego, los creadores de contenido, en busca de interacciones, anuncian maravillas de las herramientas. ¿Será esto un canibalismo narrativo? ¿Están? destruyendo las narrativas que dan soporte a la estabilidad del sistema? Está desapareciendo el criterio editorial.
Y ¿cómo es posible que una tecnología tan disruptiva sea “gratuita”? Esa es una pregunta cuya respuesta es obvia: “Cuando el servicio es gratis, el producto eres tú.”
En este momento el papel de la IA está en fase de prueba. Se están acomodando sus tentáculos.
Porque debemos aceptar una cosa: la IA no nos salvará, ni nos destruirá. Su función es LA REDISTRIBUCIÓN DEL PODER.
Entonces, ¿por qué los grandes bancos y los grandes fondos de inversión están apostando por “invertir” en el desarrollo de estas tecnologías? Justo por eso: para que en la mesa de negociaciones se esté del lado de quien ostenta el poder o el acceso a los datos.
El WOW ME de esta tecnología es que pudieron empaquetarla para que la experimentáramos todos. Estamos educando al monstruo que nos gobernará. Kurzweil anunció la singularidad hace décadas. ¿Vamos en camino? Sí. Vamos en camino. ¿Habrá colapso civilizatorio? No, no habrá colapso.
Lo único de lo que estoy seguro es que tendremos y habrá una mejora continua — eso sí, imperfecta, negociada — que con el paso de los días y los meses se asentará, y volveremos a sentirnos humanos de nuevo. Esto apenas comienza…
EMET-MET-GOLEM.
Luis Martín Osorio
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