¿Qué viene ahora?
Morena se parte en dos: los de la Chingada y los de Sheinbaum
Que el partido en el poder, Morena, ya se partió en dos: los que son afines a “la Chingada” — osea, a López Obrador — y los partidarios de Sheinbaum.
En su intento por retomar la narrativa y dar muestras de poder, López Obrador quiso salvar a su vástago y medir su poder fáctico real — y el juego le salió mal. A Andy, el junior, no le sirvió de nada el circo de su visa cancelada — y a papá López tampoco le sirvió de nada desafiar a EU con el retorno de Rocha Moya al gobierno de Sinaloa. Es más: el distractor causó la tan necesaria separación y rompimiento de Claudia con Andrés Manuel.
Quedó claro: Rocha Moya no es bienvenido en el círculo cercano del gobierno — y ahora es un apestado, aún con el respaldo de López Obrador. Con lo que no contaron fue que doña Claudia le tiene más respeto a Donald Trump — que es mucho más fuerte y poderoso que el viejo López, aunque haya sido quien le cedió la silla del águila. Trump le puede hacer mucho más daño a su gobierno y a la economía de México.
Tan así que 23 gobernadores claudistas rechazaron y se desvincularon de Rocha Moya — y lo dejaron solo.¡Enhorabuena!
Sheinbaum se alineó con Trump — y se despidió del obradorato como una dama
Sheinbaum se alineó inteligentemente con su principal socio del norte y se lavó las manos y se despidió del obradorato como una dama — aunque no lo pueda hacer abiertamente.
¿Qué habrá pasado? En un principio era el grito de “no estás solo” y el “no hay pruebas.” Con su intento de regreso le voltean la espalda. ¿Dónde quedó el apoyo? Nunca han sido coherentes — pero ahora solo abren más cuestionamientos que respuestas. ¿Habrán descubierto que los narco políticos sí existen?
Ah — y después del desaguisado: Andy sigue sin visa — y seguramente no llegará a más. Ya se demostró que la gente de López Obrador, Adán Augusto López, Andrea Chávez y otros, no llegará a más. Este grupo ya no manda. Ahora manda Claudia Sheinbaum — y aunque el viejo dé manotazos, su tiempo ya pasó.
Graciela Domínguez Nava, gobernadora sustituta de Sinaloa — ¿pan con lo mismo?
Y en Sinaloa: queda como gobernadora sustituta Graciela Domínguez Nava — quien toda su carrera política se la debe a Rubén Rocha Moya. ¿Será pan con lo mismo? Esperemos — por el bien de México y de los sinaloenses — que sus acciones digan lo contrario y pongan orden en este Estado tan lastimado por el crimen organizado.
El senador Inzunza dice que no — y se abraza a su fuero
Y siguiendo con Sinaloa: el senador Enrique Inzunza — también acusado de nexos con el crimen organizado por EU — a quien la dirigencia de Morena le pide que solicite licencia a su bancada en el Senado, dice que no. Y que se queda como senador independiente. ¡Querido fuero — hasta que la muerte nos separe!
Chistoso: a quienes antes defendían y solicitaban pruebas, ahora les dan la espalda y los desconocen. ¿Sabrán algo que no nos han contado? ¿O la defensa de la soberanía ya no es tan importante y ahora EU les dobló los principios?
Trump quiere el Lago América — y Sheinbaum compite por el premio a la necedad
Y en las estupideces continuas: ahora Trump quiere cambiar el nombre del Lago Ontario por Lago América — ya lo había intentado con el Golfo de México. Y Sheinbaum con el Paso de Cortés. Deben tener un desconocimiento total de la historia y una competencia absurda por llevarse el premio a la necedad — en el sentido quijotesco de la palabra.
La doble nacionalidad en la mira — una ley con dedicatoria
Siguiendo con las necedades del régimen: en 1995 se trabajó muy duro con todas las fuerzas políticas para cambiar la Ley de Nacionalidad — y se llegó a un muy buen instrumento jurídico que permitió la doble nacionalidad en México. Era una ley general, abstracta e impersonal — como deben ser todas las leyes.
Hoy hay una iniciativa de la presidente Sheinbaum para limitar lo general, abstracto e impersonal de esa ley — y requerir a candidatos a puestos de elección popular renunciar a su doble nacionalidad. ¿Trae dedicatoria? Seguramente sí. Y si no: siempre una reducción de derechos es retroceder y menoscabar el Estado de derecho. Como si una renuncia — en ocasiones solo de papel, porque hay nacionalidades irrenunciables — fuera a fortalecer la soberanía por encima de las decisiones del “pueblo bueno.”
Viven en los 1800 — y eso es mucho más grave de lo que pensábamos.
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