Todos huele a manada

No nos equivoquemos, lo del Zócalo no es una medida desesperada y mal planeada.

Lo del Zócalo no es tampoco una media para hacer tiempo. Lo del Zócalo es algo mucho más maquiavélico.

Lo del Zócalo es una estrategia de estimulación, digamos de las gónadas (por no decir otra cosa) a la masa confundida que es la más vulnerable si al gobierno se le ocurre ponerse con Sansón a las patadas.

Será un evento en el que refrendarán de forma artificial y artificiosa el “apoyo del pueblo bueno” para cuando todo se vaya por el caño puedan dar la cara cada mañana, contar chiles y vender espejitos para convencer a la supuesta mayoría que, para esos momentos estará encabronada, de que fueron ellos los que respaldaron sus medidas… “¿Qué no vieron el Zócalo lleno?”, será la cantaleta de los meses por venir.

En la cabecita centralista de la Presidenta o mejor dicho chilangocentrista, el DF ahora CDMX es México. Y no amiga, entérate, el país empieza en la vapuleada frontera de Chiapas y acaba allende las chulas fronteras del norte. Y todos contamos. Y todos votamos.

Le propongo a los simpatizantes, analistas y a cualquiera que quiera ver, se de una vuelta a las redes de la Presidenta científica; no había visto tanto desprecio por un gobernante desde Peña Nieto. Por eso se gastan tanto en “refrendar el amor del pueblo”, como el marido o marida que engaña a su pareja y le compensa llevándole regalitos todos los días.

El amor dura, lo que dura dura…