¿Por qué los niveles de violencia contra las mujeres no disminuyen, aun cuando contamos con casi dos décadas de leyes, campañas, fiscalías, alertas de género y otros instrumentos institucionales? Porque hemos combatido ideas, no diagnósticos. Hemos legislado contra el “machismo”, pero estamos ignorando lo que realmente hace daño: el odio concreto, la misoginia, latente en actitudes emocionales patológicas que nadie está detectando ni atendiendo.
Datos que muestran que algo no está funcionando:
Aquí algunos datos recientes que evidencian que, pese a los esfuerzos, la violencia contra las mujeres no baja, e incluso en muchos rubros ha subido:
Indicador: Violencia a lo largo de la vida. Dato relevante: El 63 % de las mujeres de 15 años o más en México han experimentado algún acto de violencia en algún momento de su vida. Gobierno de México.
Indicador: Lesiones dolosas. Dato relevante: En 2022, fueron víctimas de lesiones dolosas 67,315 mujeres, cifra histórica desde que se tiene registro comparable.
Indicador: Feminicidios vs homicidios dolosos. Dato relevante: En 2022 hubo 3,754 mujeres asesinadas; de estas, 947 casos fueron clasificados como feminicidios y 2,807 como homicidios dolosos. agcvim-ac.org
Indicador: Violencia familiar y violación. Dato relevante: También en 2022, la violencia familiar registró 127,424 denuncias; las violaciones, 23,102 investigaciones. agcvim-ac.org
Indicador: Tasas estatales de feminicidio. Dato relevante: Hasta septiembre de 2024, el Estado de México registró 52 presuntos feminicidios; Morelos y CDMX también altos. Morelos alcanza una tasa de 3.98 presuntos feminicidios por cada 100,000 mujeres. Pulso Diario San Luis
¿Cómo interpretamos entonces estos datos?
•No se trata solo de que las cifras sean alarmantes, sino de que no muestran una tendencia clara de mejora. Por ejemplo, aunque el feminicidio tuvo una ligera disminución de 2021 a 2022 en algunos registros, otros delitos vinculados con la violencia contra mujeres aumentaron (lesiones dolosas, violencia familiar, llamadas de emergencia). El Economista+1
•Las denuncias han crecido, lo que podría indicar mayor visibilidad, conciencia y confianza, sí — pero no necesariamente mayor prevención ni justicia efectiva.
El problema medular: ausencia del diagnóstico emocional
Nos hemos enfocado en construir leyes, crear instituciones, campañas, protocolos. Todo lo cual es necesario, pero insuficiente cuando:
•No existe un sistema robusto para identificar la misoginia como factor clínico o emocional en agresores ni víctimas.
•Las políticas castigan, pero no diagnostican ni rehabilitan. No se trata solo de “detener al agresor”, sino de entender de dónde viene ese odio.
•Se deja de lado la misandria —sí, existe— como parte del entramado emocional de violencia.
Al leer esto, ¿qué piensas?
Mi opinión es que, después de 18 años de intentar con leyes, discursos institucionales, campañas y alertas, los números muestran que México no ha logrado disminuir la violencia de género de forma significativa. Porque hemos tratado el problema como uno ideológico, y no como algo que muchas veces nace del odio, del dolor, de la patología emocional.
México no necesita otra ley de género. Lo que necesita es entender el corazón roto de quien agrede, y también de quien sufre, para sanar, evitar la violencia antes de que exista, no solo reaccionar después. Si no, seguiremos legislando ideas y dejando de lado la realidad emocional que sostiene la violencia.
Reflexionemos y hagamos consciencia. Te leo en los comentarios.


