La doble cara ambiental de Elon Musk: ¿Innovador verde o amenaza para el medio ambiente?

Una investigación expone cómo Tesla, líder en autos eléctricos, enfrenta constantes denuncias por violaciones ambientales en sus fábricas mientras Musk aboga por reducir regulaciones.

Estados Unidos.- Elon Musk es celebrado como un pionero en la lucha contra el cambio climático gracias a su revolución en la industria automotriz eléctrica. Sin embargo, una reciente investigación revela que sus empresas, incluidas Tesla y SpaceX, acumulan un preocupante historial de violaciones ambientales. Desde aguas residuales sin tratar en Austin hasta la liberación de químicos tóxicos en California, las plantas de Tesla reflejan un patrón de incumplimientos que contradicen su misión declarada de “proteger la vida en la Tierra”.

En Texas, Tesla vertió más de 259,000 galones de aguas corrosivas en el sistema de alcantarillado de Austin sin cumplir con las regulaciones. Además, en su planta de Fremont, California, ha recibido más de 100 notificaciones por exceso de emisiones tóxicas en cinco años, siendo una de las instalaciones más sancionadas en el estado. Mientras tanto, SpaceX también ha sido acusada de verter desechos sin permisos en humedales protegidos.

Los documentos obtenidos muestran cómo Tesla, en su obsesión por acelerar la producción, implementa medidas temporales para “engañar” inspecciones regulatorias y minimizar interrupciones en sus operaciones. Ejemplo de ello es el caso del horno de fundición en Austin, cuyo mal funcionamiento liberaba contaminantes al aire, pero fue ajustado momentáneamente para pasar una inspección estatal.

Musk, que recientemente fue nombrado co-líder del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), ha prometido reducir drásticamente el presupuesto federal eliminando empleos regulatorios. Esto genera inquietud entre expertos que ven un posible debilitamiento de normativas ambientales clave.

Aunque Tesla es un referente en innovación y sostenibilidad, su enfoque hacia la regulación y la seguridad ambiental cuestiona hasta qué punto está dispuesto a sacrificar principios ecológicos en nombre del progreso. ¿Es Musk el salvador climático que el mundo necesita o una amenaza encubierta para los ecosistemas que dice proteger? La respuesta a esta pregunta podría definir no solo el futuro de Tesla, sino también su impacto en el planeta.