El senador enfrenta cuestionamientos por aportaciones extranjeras y posible violación a la ley.
Ciudad de México.- El senador Gerardo Fernández Noroña, integrante de Morena, se encuentra en el centro de la polémica tras revelarse que recibe donaciones atípicas en su canal de YouTube a través de la modalidad de super chats. De acuerdo con registros de sus propias transmisiones y con documentación recopilada por medios especializados, un reducido grupo de usuarios concentra aportaciones de miles de dólares, muchas veces en montos repetitivos, con nombres anónimos o en idiomas extranjeros, lo que despierta dudas sobre el origen y legalidad de estos recursos.
Entre los casos más llamativos se encuentran usuarios con identidades poco claras, como “Manamana pitipiti”, quien donó de forma constante 50 dólares en agosto de 2024 con mensajes idénticos en varias transmisiones. Otro donante, identificado como “Hugo Sánchez” —homónimo del histórico futbolista— llegó a aportar en diversas ocasiones entre 100 y 400 dólares. Cuentas bajo los nombres de “Luis”, “Mexicanos en USA” o “Leon Zed” también repitieron aportaciones sistemáticas de 49.99 dólares o montos de mil pesos mexicanos, una práctica que se prolongó por semanas. En una reciente transmisión, un solo usuario aportó mil pesos a cambio de preguntar por las condiciones del crédito hipotecario con el que Noroña adquirió su casa, sin obtener respuesta.
El trasfondo es delicado porque la Ley General de Responsabilidades Administrativas prohíbe expresamente a los servidores públicos aceptar donaciones en cualquier modalidad. El artículo 52 tipifica como cohecho la aceptación de dinero, bienes o servicios que no formen parte de la remuneración oficial, situación que pondría al legislador en un posible escenario de responsabilidad administrativa o penal. La polémica se intensifica debido a que Fernández Noroña declaró en 2024 haber adquirido una propiedad en Tepoztlán, valuada en 12 millones de pesos, con un crédito hipotecario, mientras en sus declaraciones patrimoniales recientes no reportó ingresos adicionales más allá de su salario legislativo. Sin embargo, él mismo ha reconocido que su canal de YouTube le genera hasta 188 mil pesos mensuales.
El caso plantea interrogantes sobre el financiamiento paralelo de un senador en funciones, la falta de claridad en el origen de las aportaciones y el contraste con su discurso de austeridad. Mientras los Bienes Comunales de Tepoztlán cuestionan la legitimidad de la compra de su residencia en territorio comunal, las misteriosas donaciones en plataformas digitales reavivan el debate sobre los límites de la transparencia y la rendición de cuentas de los representantes públicos.


