Desde mi posición detrás de la máscara, donde el análisis se despoja de compromisos partidistas y se enfoca únicamente en la verdad y la justicia, la declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en la “Mañanera” de este lunes, 13 de abril de 2026, no puede pasarse por alto. Exigir la renuncia definitiva a los servidores públicos con aspiraciones políticas rumbo a las elecciones de 2027 es, a primera vista, un acto de responsabilidad y blindaje institucional.
Pero mi análisis no se queda en la superficie. Como “Jacques Mattes”, el observador inquebrantable, yo exijo ir más allá de las palabras de la mandataria y de las directrices de su partido.
El Contexto y el Juego Político de Morena
Es un hecho verificado: Morena planea iniciar la elección de “coordinadores territoriales” en junio de 2026. Es el juego de siempre en la política mexicana: adelantarse a los tiempos electorales oficiales establecidos por el INE bajo figuras ambiguas para posicionar aspirantes. Sheinbaum, conocedora de esta dinámica, reitera una postura que ya había planteado en enero. Su mensaje de “renuncia definitiva” busca evitar confusiones y garantizar la transparencia en los procesos internos de su partido.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su Artículo 134, es contundente: los servidores públicos tienen la obligación de aplicar con imparcialidad los recursos públicos que están bajo su responsabilidad, sin influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos. La propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan los entes públicos, no debe incluir nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público.
La Exigencia Universal de Jacques Mattes
Desde mi trinchera, la exigencia no es solo para Morena. Es para la clase política entera. Hago un llamado asertivo y contundente a TODOS los partidos políticos y a TODOS los servidores públicos de TODOS los niveles — federal, estatal y municipal — que hoy se encuentran en funciones y reciben un sueldo del erario.
1. Respeto Irrestricto a los Tiempos Políticos: Basta de simulaciones y de “modos campaña” encubiertos. Si la ley dice que las campañas comienzan en ciertas fechas, espérense. Usar la función pública como plataforma de promoción personalizada antes de los tiempos legales es una falta de respeto a la ciudadanía y a las instituciones democráticas.
2. No al Mal Uso de los Recursos Públicos: Este es el punto más crucial. Es inaceptable que funcionarios con cargos de elección popular y servidores públicos de alto nivel cobren un sueldo de la gente para dedicarse a:
- Recorridos territoriales disfrazados de giras de trabajo, pero enfocados en la promoción personal.
- Reuniones con militantes de partido en horario laboral.
- Uso de propaganda oficial, redes sociales institucionales, vehículos, personal y presupuesto para fines electorales propios.
- Declaraciones que dejen entrever intenciones políticas usando el púlpito del cargo público.
Defínanse de Una Vez: Renuncia Absoluta
Cobrar un sueldo del erario significa dedicación total al servicio de la nación. No es un trampolín ni una plataforma de salto. Aquellos políticos que llevan meses en “modo campaña” — diputados, senadores, alcaldes, gobernadores y funcionarios de alto nivel — deben definirse de una vez.
No basta con pedir una simple “licencia”. El ejercicio de un cargo público es incompatible con la promoción de aspiraciones políticas — para evitar cualquier sospecha de uso indebido de recursos, imagen o influencia gubernamental. La única prueba de decencia política es la “renuncia definitiva” a su cargo actual.
Jacques Mattes no aparta la mirada, y el pueblo de México tampoco debería hacerlo. La decencia política y el manejo transparente de los recursos públicos son los únicos estándares aceptables. Exigimos transparencia total y el cese inmediato de la propaganda gubernamental personalizada por parte de todos los aspirantes. Quien quiera competir, que lo haga con sus propios recursos, tiempo y esfuerzo, no a costa del dinero de los mexicanos.

Jacques Mattes
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