¿Qué viene ahora?

Un Grito republicano

Hay que aplaudir que después de algunos añitos por fin el “Grito de Dolores” fue un acto republicano y se invitó a los representantes de todos los poderes del Estado, y dos poderes estuvieron plenamente representados por mujeres: el Ejecutivo por la presidente Claudia Sheinbaumel Legislativo en diputados por Kenia López Rabadán y senadores por Laura Itzel Castillo.

Eso se llama actuar de manera institucional y republicana. Un paso adelante.

La arenga presidencial

La arenga del “grito” tuvo el tono presidencial debido, sin llamados políticos ni menciones fuera de lugar, eso sí, destacando la participación de las mujeres en la historia independentista, cosa natural y previsible siendo la primera mujer en ser presidente y en dar el grito a nivel federal en 215 años.

Después de la falta de presencia y del nulo protocolo del anterior, la Doctora tiene más tablas de estadista que su antecesor, bien por ella… ¡VIVA MÉXICO!

Puedo no estar de acuerdo con ella en sus políticas públicas ni en su manera de gobernar, pero ella lo hizo bien el 15 y 16 de septiembre, y eso se aplaude y se ovaciona.

La patanería en la Corte

Y la que no creo que haya sido una coincidencia fue la patanería de Hugo “el chaquiras” Aguilar, ministro presidente (sí, en minúsculas) de la SCJN, y su desplante a la presidente de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán.

Por mucho que su falta de visión lo haga disculparse y hacerse el distraído, más bien, no le midió el agua a los camotes y pensó que iba a quedar como el defensor del oficialísimo… si así va a ser su periodo al frente de uno de los 3 poderes del Estado, ojalá nos acostumbremos a la falta de meticulosidad y precisión en las sentencias del máximo tribunal.

Cambios en el gabinete

Según me cuentan, ahora que ya pasó el informe y las celebraciones de las fiestas patrias, vienen cambios importantes en el gabinete… vamos a dejar que nos sorprenda con el golpe de timón y con el principio del deslinde con el gobierno anterior.

Relaciones Exteriores en crisis

Y hablando de cambios en las dependencias, el que es urgente por la inoperancia en que tiene a Relaciones Exteriores es el de su titular, Juan Ramón de la Fuente

En el tema de la repatriación de Hernán Bermúdez Requena, líder de “La Barredora” y ex secretario de seguridad en 2 gobiernos en Tabasco, entre ellos el de Adán Augusto López, no metió ni las manos, y muy posiblemente, ni se enteró, pero todo el trabajo para su traída a México lo hicieron Omar García Harfuch y Alejandro Gertz.

El derrumbe del primer piso

Y en menos de un año en el gobierno, la presidente Sheinbaum dilapida el legado de López Obrador, el fin de la corrupción y de la mafia del poder.

Y ahora su gobierno tiene en un expediente a 2 de los hijos de López, quienes se amparan para no ser detenidos por huachicol fiscal, y el secretario de Marina implica al anterior secretario de Marina por haber permitido que sus sobrinos operaran una red de corrupción dentro de la Secretaría, y en el remate, se detiene al líder de “La Barredora” en Paraguay, quien fuera muy cercano al Secretario de Gobernación de López y a quien él llamaba “hermano”.

Lo que no hemos dicho es que la verdadera “mafia del poder” era López Obrador y su clan.

Se me hace que en el mes de septiembre, “el segundo piso de la transformación” va a acabar derrumbando (y desenmascarando) al primero… eso sí va a poner a temblar a algunos.

¿Incompetencia o complicidad?

El argumento: si el ex secretario de Marina no sabía de sus sobrinos… el senador Adán Augusto López no sabía de su secretario de seguridad y luego lo cobijó como secretario de Gobernación, y Andrés Manuel no sabía de sus secretarios, entonces, o son cómplices o son incompetentes, y cualquiera de las dos opciones es igual de mala.

La pregunta: ¿Por qué Calderón sí tenía que saber de García Luna?

El deslinde

Esto solo tiene una respuesta a mi entender, y es el deslinde de la Doctora del ex presidente.

Lo incongruente: en el discurso lo defiende, pero todo indica que es quien está operando para hundirlo… al tiempo.

Se llama por un lado: traición, por el otro: legitimación.

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